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INTERNACIONAL

 

EL ACEITE DE COCO

entre la espada y la pared

 

Hasta hace unas semanas, el aceite de coco era considerado un alimento saludable, de hecho un superalimento capaz de ayudar a combatir enfermedades como el Alzheimer, padecimientos crónicos y hasta la obesidad y no parecía tener mayores detractores. Sin embargo, recientemente, la Dra. Karen Michels, epidemióloga de la escuela de salud pública TH Chan de Harvard, lo calificó como “veneno puro”.

 

Alude, entre otros argumentos, que su grasa es 80% saturada y que incluso la manteca de cerdo es menos peligrosa. Dice la especialista que su consumo está relacionado con altos niveles del llamado colesterol malo, provocando el bloqueo de arterias, lo que aumenta la posibilidad de enfermedades cardíacas.

 

Esta charla causó tanto revuelo que en apenas unas horas ya tenía cerca de 800 mil reproducciones en youtube; de ahí que muchos profesionales del área de la salud dieran a conocer sus pareceres en las redes que manejan.

 

La médico, conductora de tv y autora del libro Soy Saludable, Samar Yorde, ha defendido a capa y espada su posición frente al aceite de coco: “Lo siento por la ciencia, pero el aceite de coco no es ¨veneno puro¨, dijo, y agregó: “Parece mentira que la ciencia se haya detenido en el tiempo y 40 años después, mantengan el mismo enfoque de responsabilizar solo a la grasa por las muertes causadas por enfermedades cardíacas, olvidándose de los verdaderos culpables: el azúcar, los ultraprocesados y el sedentarismo. Los estudios más recientes sobre el consumo de grasa, las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad temprana no han definido ninguna asociación clara entre el consumo de grasas saturadas y el riesgo de enfermedad cardíaca o muerte prematura”.

 

“El aceite de coco contiene principalmente grasas saturadas. Al igual que otras grasas saturadas, puede aumentar el colesterol LDL o colesterol “malo”, que se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca; pero aumenta en mayor proporción el HDL o colesterol “bueno”, especialmente cuando se reducen los carbohidratos en la dieta. El aumento de HDL puede compensar parte del riesgo de enfermedades”.

 

Otro de los puntos a favor del aceite de coco citado por la especialista es su mayor temperatura de descomposición sobre otros aceites comunes como girasol, canola, lino, entre otros. Esto permite cocinar con una menor probabilidad de que se produzcan acrilamida y formación de grasas trans por el calentamiento.

 

Por su parte, el Dr. José Martins, creador del conocido Método Martins, celebra y apoya la evidencia de la científica norteamericana. Sostuvo en sus redes: “Me alegra mucho que lo que vengo diciendo desde hace muchos años en mi consulta esté siendo corroborado en publicaciones médicas de peso como la British Medical Journal, Harvard, etc.. Las calorías no existen ni se deben tomar en cuenta en la alimentación, lo dañino del aceite de coco, lo que importa es la interacción de los alimentos, el chocolate es una maravilla, las cotufas producen saciedad, etc”.

 

Por otra parte la  doctora Kay-Tee Khaw de la universidad de Cambridge declaró a la BBC de Londres, que una de las teorías es que el aceite de coco es rico en ácido láurico, el cual puede tener un impacto bueno en algunos animales, pero que eso no se había visto en humanos. Sin embargo, también dice que estos son experimentos iniciales, y que es imposible poner en un pedestal o criticar negativamente al aceite de coco, por lo que sólo podemos pensar en consumirlo con moderación, mientras nuevos resultados salen a la luz.

 

 

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