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Entrenamiento en Altura

Entrenamiento en altura

Cuando la falta de oxígeno es la clave

Por Reina Delgado Lander

 

Retar al organismo a rendir en un ambiente de bajo oxígeno, parece ser lo trascendental de los entrenamientos en altura, una disciplina que se conoce también como Hipoxia.

 

Por lo delicado del asunto, los expertos recomiendan que cualquiera que sea el deporte que se practique, antes de someterse a un entrenamiento con estas características, los deportistas deben estar debidamente controlados por especialistas y al momento de entrenar, deben hacerlo con verdaderos expertos en la materia.

 

Según la bibliografía, es una técnica originaria de la antigua Unión Soviética en los años 80, donde se utilizó para preparar pilotos de combate y astronautas. Actualmente, ha evolucionado hasta llegar al ámbito de la salud y de la calidad de vida.

 

Básicamente, la clave del entrenamiento en altura consiste en aumentar la resistencia del cuerpo humano, acostumbrándolo a un entorno con poco oxígeno (generalmente de entre 2.000 y 2.500 msnm.) El organismo reacciona produciendo más glóbulos rojos y así aumenta la resistencia del deportista cuando regresa al nivel del mar, pues el oxígeno es transportado por estos y a mayor cantidad de glóbulos rojos, mayor cantidad de oxígeno transportado, lo que trae como consecuencia una mejora en la resistencia. De allí que esté en boga entre los deportistas profesionales, sobre todo en aquellas prácticas donde la resistencia cobra especial importancia.

 

En todo el mundo existen centros de rendimiento de altura, repartidos por los cinco continentes. Por regla general, la mayoría se sitúa por debajo de los 2.000 metros, salvo algunas excepciones, como el de Sierra Nevada (Granada), en España, que se ha convertido en una referencia mundial al estar situado a 2.320 metros de altitud.

 

Los beneficios relevantes son:

 

– Mejora en la captación, transporte y difusión de oxígeno a través de la optimización funcional del sistema cardiopulmonar y circulatorio.

 

– Mejora de la irrigación sanguínea periférica, creando nuevos capilares, mejorando la acción de la mioglobina y creando una hemoglobina más eficiente en su función.

 

– Mejora del sistema pulmonar, reduciendo las resistencias aéreas al flujo de aire.

 

– Mejora del sistema inmunológico, incrementándose los sistemas endógenos antioxidantes del organismo. Con ello, la respuesta ante las infecciones, junto a la potente acción antioxidante, es optimizada.

 

– Mejora de la tolerancia ante cualquier estrés y esfuerzo físico; es decir, se percibe menor fatiga durante el día.

 

– Mejora de la capacidad de recuperación.

 

– Mejora del estado anímico y de la sensación de condición física.

 

– Mejora del rendimiento en deportes de resistencia.

 

– Mejora de la adaptación a la altitud (alpinismo).

 

– Mejora del rendimiento en deportes anaeróbicos (buceo, atletismo medio fondo, ciclismo en pista etc.)

 

– Mejora de la condición física en deportes de equipo (fútbol, baloncesto, balonmano, hockey, etc.)

 

– Mantenimiento de la condición física ante lesiones deportivas.

 

– Aumento de la capacidad para soportar grandes cargas de entrenamiento.

 

– Mejora de la calidad del sueño.

 

– Mejora de la salud y calidad de vida en adultos y en tercera edad.

 

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