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Ansiedad

Ansiedad a Raya

 

Por Reina Delgado Lander

 

Es normal si en algún período de la vida se siente ansiedad, quizás ante ciertas situaciones que llevan al extremo, como un problema de momento o una situación emocional de cualquier índole. Las señales de alerta comienzan a aparecer cuando ese estado de ansiedad se hace frecuente, persistente o impide que se lleve una vida normal.

Si bien se han desarrollado estudios sobre el tema, los científicos aún no logran descifrar los factores que influyen en el desarrollo de esta condición; sin embargo, existen algunas variables que podrían influenciar en su aparición, como:

  • Factores hereditarios.
  • El  ambiente que rodea al individuo.
  • Eventos traumáticos.
  • Exceso de estrés en el día a día.
  • Haber vivido cambios radicales.

En este camino, se han identificado algunos tipos de ansiedad, veamos:

 

  • Ansiedad generalizada: Cuando se siente preocupación persistente y hasta excesiva por ciertas actividades o situaciones, que pueden ser incluso asuntos rutinarios y que afectan el estado físico en general porque se hace muy difícil de controlar, incluso sabiendo que la preocupación es desmedida en comparación con la circunstancia real.

 

  • La agorafobia: es un tipo de trastorno de ansiedad en el que se siente miedo a los lugares abiertos, a las situaciones que podrían causar pánico o hacer que la persona se sienta avergonzada, atrapada o indefensa.

 

  • El trastorno de ansiedad a causa de una enfermedad: consta de síntomas de gran ansiedad o pánico que son consecuencia directa de un problema de salud física.

 

  • Generalmente el especialista diagnostica ambas condiciones (tanto la física como el problema de ansiedad que esta pudiera causar).

 

  • El trastorno de pánico: implica episodios repetidos de sentimientos repentinos de gran ansiedad y miedo o terror que alcanzan un pico en un lapso de pocos minutos, lo que conocemos como ataques de pánico. Es posible que se presienta como si algo negativo va a suceder pronto y comiencen entonces palpitaciones y dificultad para respirar.

 

  • El trastorno de ansiedad por separación es un trastorno que ocurre en la niñez, caracterizado por una ansiedad excesiva con respecto al nivel de desarrollo del niño y que se relaciona con el hecho de separarse de los padres u otras personas que tienen funciones parentales.

 

  • El trastorno de ansiedad social o fobia social implica altos niveles de ansiedad que se traducen en miedo y a menudo evasión de situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza, timidez y preocupación porque otros juzguen o vean de manera negativa, las actividades que realizamos.

 

  • Traumatismo: comienza desde la infancia, si se ha sufrido algún tipo de maltrato. Sin embargo, los adultos que vivieron un evento traumático también pueden desarrollar trastornos de ansiedad.

 

  • Acumulación de estrés: Un evento importante o una acumulación de situaciones más pequeñas estresantes de la vida pueden provocar ansiedad excesiva; por ejemplo, la muerte de algún familiar, estrés en el trabajo o preocupaciones continuas por la situación financiera, etc…

Así las cosas, las fobias en general se caracterizan por hacer sentir gran ansiedad cuando la persona se expone a objetos o situaciones específicas; además, conllevan a un deseo de evitar dicha exposición.

 

Si el estado de ansiedad es persistente, hay ciertas medidas que se pueden tomar para intentar controlar ese miedo que no permite el desarrollo de las actividades cotidianas:

 

  • Pide ayuda enseguida. Un especialista siempre podrá identificar qué tipo de ansiedad tienes y cómo salir de esta situación.

 

  • Mantente activo. Participar en actividades que se disfruten a plenitud, donde haya interacción social con iguales y donde se desarrollen afectos, siempre será un factor determinante.

 

  • Evita el consumo de alcohol o drogas. El consumo de alcohol y drogas puede provocar ansiedad o empeorarla.

 

  • Mejora sensiblemente tu alimentación: No comas en exceso luego de cierta hora, para que puedas dormir mejor. Baja el consumo de azúcar y aumenta la ingesta de proteínas. En este camino, intenta también organizar tu manera de alimentarte y respetar los horarios diurnos. Dedícale una parte importante de tu día en escoger los alimentos que vas a consumir. Haz especial énfasis en no saltarte ninguna comida e intenta comer con una compañía agradable. Procura que la hora de las comidas sea especial.

Además, siempre es positivo practicar ejercicios regularmente y al aire libre para despejar la mente, y por último, opta por practicar técnicas de relajación y meditación como el yoga.

 

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