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Dieta paleo

ALIMENTACIÓN PALEOLÍTICA:

¿Sabes en que consiste?

 

Por Virginia Gutiérrez

 

Seguramente todos estarán de acuerdo en que la alimentación influye directamente en el buen funcionamiento del organismo, por lo tanto nuestras elecciones en este particular son de vital importancia.

 

 

El Dr. Ludwin Jhonson ha sido, por años, un férreo defensor de la Alimentación Paleo, por lo que recomienda llevar una vida basada en los tiempos del hombre paleolítico, cuando los alimentos que se consumían eran los obtenidos de la cacería.

 

 

El especialista venezolano ha llevado su mensaje por el mundo y asegura que lo ideal es consumir carnes, órganos y caldos de hueso de animales de pastura y criados en libertad; alimentos y bebidas fermentadas tradicionalmente, vegetales y frutas sin pesticidas, grasas saludables como aguacate, aceite de oliva, aceite de coco, nueces y almendras (con moderación) y el aceite de hígado de bacalao fermentado.

 

 

Si bien necesitamos los alimentos para vivir, muchos especialistas coinciden en que no debemos hacer de ellos el centro de nuestra existencia, por lo tanto una dieta sencilla, natural y con alimentos de fácil adquisición, puede ser todo lo que nos haga falta para mantener un cuerpo saludable y esbelto.

 

 

La alimentación paleolítica reúne estos “ingredientes”. Sus defensores insisten en que lo que se intenta con esta, es que, siguiendo ciertas pautas, se evite basar la alimentación en sustancias que agredan el sistema inmunológico y obtener entonces, una nutrición adecuada y completa con alimentos ricos en nutrientes y mínimamente procesados y/o refinados, para así no desequilibrar nuestro sistema hormonal y lograr el peso deseado; sobre todo en tiempos donde la ansiedad y el estrés nos pueden convertir en víctimas de una mala alimentación.

 

 

Conozcamos cómo debemos alimentarnos si decidimos tomar el camino Paleo:

 

  • Se deben evitar alimentos altamente procesados, como edulcorantes artificiales, especialmente el jarabe de maíz de alta fructosa, aspartamo, aceites industriales hidrogenados, parcialmente hidrogenados, fraccionados, refinados, adulterados, grasas trans, soya. La dieta paleo también excluye granos, legumbres, productos lácteos, sal y azúcares refinados. Johnson señala que evitando todos estos alimentos, las personas se ahorrarían enfermedades que son comunes en la actualidad e incluso hasta el muy temido cáncer.

  • Tratar de eliminar el gluten presente en los cereales como el centeno, el trigo o la avena. Mejor  limitar esta ingesta a cereales sin glutencomo arroz y maíz; sobre todo si además de mantenerse saludable, se desea perder peso, puesto que son alimentos muy glúcidos que aportan mucha energía y apenas tienen algún valor nutritivo.

 

  • Eliminar los aceites vegetales derivados de cereales o semillascomo el de maíz, girasol, colza, sésamo, soja, etc. En cambio, para una alimentación Paleo se permite la mantequilla (no la margarina), grasas animales (sebo, manteca) aceite de coco, aceite de aguacate, pues insisten en que la grasa no es el enemigo. Así mismo, animan a que seamos moderados con la ingesta de frutos secos; por ejemplo, el maní tiene alto porcentaje de omega 6. Se trata de elevar la ingesta de Omega 3 y reducir el Omega 6. En caso de que no se consuma suficiente pescado en la dieta, se puede complementar con aceite de pescado omega 3.

 

  • Tomar el sol, es necesario para metabolizar la vitamina D3 y que el calcio se adhiera a los huesos.

 

  • Frutas y verduras: Además de otros hidratos (arroz, patatas, boniatos) que dan energía y aportan vitaminas y micronutrientes, comer diferentes verduras y hortalizas, en la variedad que se desee, al menos dos veces al día, sin llegar a los excesos. Se sugiere consumir con moderación las frutas desecadas (orejones, ciruelas, pasas, etc) y los frutos secos, los cuales deberían ser ingeridos sin sal añadida; con un puñado diario, será suficiente.

 

  • Hacer ejercicio. Tanto el ejercicio de resistencia como el aeróbico tienen beneficios, incluido el beneficio para nuestro cerebro. Los beneficios se ven en los periodos de recuperación tras el esfuerzo. Levantar pesas cada día o correr maratones, pero hacerlo para estar activo y porque es divertido.

 

  • Si se es alérgico a las proteínas de la lecheo causa preocupación su contenido en caseína, consumir mantequilla y quesos curados, pero evitando la leche, nata y quesos blandos. 

 

  • Y muy importante: descansar y dormir bien. Es vital para la salud y para recuperar energías, además ayuda a la regeneración de las células. Evitar consumir sal y no se deben contar las calorías, pues suele ser una práctica adictiva y no se trata de comer más o menos, sino de comer de manera adecuada.

 

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