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Intolerancia a la Lactosa

INTOLERANCIA A LA LACTOSA

¿Cómo identificarla?

 

Por Virginia Gutiérrez

 

 

La intolerancia a la lactosa es una patología que se desarrolla en cualquier individuo que posea un déficit de la lactasa, enzima necesaria para digerir la lactosa, convirtiéndola así en dos azúcares: glucosa y galactosa.

 

Jane Duré, Dietista-Nutricionista española, dijo a Por la boca que a medida que envejecemos nuestro organismo va disminuyendo la producción de esta enzima, por ello es muy común que nuestros mayores posean esta patología en la etapa adulta-vejez. 

 

Las personas que poseen esta intolerancia no serán capaces de digerir la LACTOSA, la cual ingerimos en cualquier alimento que posea leche o algún derivado lácteo, los cuales, al llegar en su forma compleja al intestino grueso, producen gases y ácidos orgánicos que se manifiestan con los síntomas característicos de la enfermedad:

 

– Cólicos o dolores abdominales (entre la zona del pecho y la cadera)

  • Distensión abdominal (sensación de hinchazón)
  • Gases
  • Meteorismo
  • Diarrea
  • Náuseas

 

¿Cómo se diagnostica?

 

Existen 3 pruebas para su diagnóstico:

 

  1. Prueba de tolerancia a la lactosa, donde el paciente bebe un líquido con altas cantidades de lactosa y al cabo de un par de horas se le somete a la extracción de sangre para medir la glucosa en sangre; si la glucosa no ha aumentado, significa que la lactosa ingerida no ha sido digerida correctamente, esto indica que se padece intolerancia.

 

  1. Prueba de acidez, suele hacerse en bebés y niños que no pueden someterse a otros tipos de exámenes. Básicamente se mide la acidez de las heces, no es muy precisa, pero en esta población es de mucha ayuda. Se posee intolerancia si se da un pH inferior a 5,5.

 

  1. Prueba de hidrógeno espirado, es la prueba más utilizada y eficaz, además de ser la menos invasiva y en teoría se puede aplicar a cualquier edad. 

 

Esta prueba consta de la administración oral de lactosa. Tras pasar 2-3 horas desde la ingesta, se le hace soplar al paciente. En caso de existir un aumento significativo del hidrógeno o metano en las muestras de aire espirado, se asume que existe malabsorción de la lactosa y por ende, intolerancia a la misma.

 

 ¿Cómo se trata?

 

A pesar de las descripciones anteriormente nombradas, que pueden asustar a quienes la padecen, su tratamiento es muy fácil de llevar a cabo. Se debe evitar el consumo de productos que posean lactosa, para ello hoy en día existen multitud de marcas y productos específicos para su consumo, desde leches sin lactosa, yogures, postres lácteos, helados, quesos, galletas, bollos… Todos deben llevar en su etiquetado nutricional la etiqueta de “sin lactosa”. 

 

Actualmente, también podrán encontrar suplementos de lactasa, pero existe muy poca experiencia sobre su uso y eficacia, así que lo recomendado es consumir alimentos libres de lactosa.

 

Hay diferentes tipos de intolerancias. Estas las irán midiendo las propias personas que las padezcan, probando distintos alimentos. Los lácteos fermentados, por ejemplo, (yogur, quesos) suelen tolerarse mejor porque poseen menores cantidades de lactosa y proporcionan bacterias saludables que ayudan a su digestión, pero como bien dijimos antes, en el caso de no tolerarlos bien, porque observan que los síntomas se manifiestan igual, se deberán suprimir y suplantar por productos libres de lactosa.

 

En América Latina, entre 60 y 80% la padece; en Estados Unidos, entre 50 y 60% y en Europa entre 20 y 30%.

 

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