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¿PROBLEMAS CON EL PESO? REVISA TUS EMOCIONES

¿Problemas con el peso?

Revisa tus emociones…

Por Virginia Gutiérrez

 

“El sobrepeso y la obesidad debemos atajarlos más temprano que tarde, porque significan no solo kilos de más, sino todo un abanico de enfermedades como hipertensión, diabetes e incluso cáncer, las cuales podrían tener desenlaces no deseados”, dijo inicialmente el médico psiquiatra y obesólogo, Rafael Arciniegas al ser consultado sobre esta patología, ya considerada un problema de salud pública.

 

Yendo un poco más allá, el especialista está convencido de que estudiar las causas de los kilitos de más puede hacer la diferencia entre el éxito y el fracaso de cualquier plan.

 

¿Qué nos lleva a comer de manera compulsiva?

 

Generalmente, cuando tenemos alguna angustia, una preocupación o un momento de ansiedad por una situación especial que atravesamos, el organismo reacciona de cierta forma ante ciertas preparaciones. Y léase bien, digo preparaciones, no alimentos. Por ejemplo, no es lo mismo ni causa el mismo nivel de adicción, comer papas al vapor que comerlas fritas.

 

Las papas fritas, al igual que los dulces con azúcar refinada, son garantes de que quienes los consumen llegan seguramente a la adicción, de manera que al quitarse tales sustancias, se inicia un periodo de abstinencia, como cualquier adicto a las drogas o al alcohol, lo que hace que se profundice la depresión y los estados de ansiedad.

 

¿Pero, cómo entran las emociones en este juego?

 

Dentro de esas variables hay factores ambientales, personales, emocionales… En este camino, entre las funciones mentales del individuo está el pensamiento racional que se puede medir y controlar, pero lo que es menos controlable y más importante en una persona con sobrepeso, son sus emociones. Las emociones son menos controlables y por lo tanto, lo más importante en un individuo con esta condición.

 

Las personas que desarrollan sobrepeso tienen dificultad para controlar algunas emociones como la angustia y la tristeza, esto no es aplicable al 100 por ciento, pero en ese problema del manejo de angustia o ansiedad, el individuo busca lo que llamamos la satisfacción inducida. Buscamos algo que nos dé tranquilidad y placer como nuestras comidas preferidas… Si la tristeza es muy ruda, producirá seguramente el descontrol en aquellas conductas que uno controla, como el decidir qué comer y seguramente buscaremos esos alimentos que nos producen placer, generalmente cargados de dos macro nutrientes como las grasas y los carbohidratos. Hay estudios que aseguran que cuando se consume grasa, esta produce tanto placer que estimula ciertos núcleos cerebrales como cualquier sustancia adictiva.

 

Como la persona busca un alimento que le dé goce, aparece aquí el azúcar y los dulces, galletas y tortas, etc.… Y es que el sabor dulce produce mucho placer, por eso se habla de que el azúcar es una sustancia adictiva. Pero por ejemplo, el dulzor presente en una fruta aunque produce placer, no causa adicción. La adicción está en el azúcar refinado, el cual también ocasiona el llamado síndrome de abstinencia, igual que las grasas. Y repetiré el ejemplo: la papa por sí sola no es adictiva, pero la papa frita sí lo es.

 

Por lo tanto, lo primero que debe hacer el especialista y de hecho lo que hacemos nosotros en consulta, es una evaluación del estilo de vida del paciente. Allí vamos descubriendo cuáles son esos hábitos que lo llevan a ganar peso y vamos impulsando una estrategia de modificación de hábitos. El enfoque del especialista debe ser integral, para que las emociones comiencen a equilibrarse y tomar el cauce que permita llevar una vida de calidad.

 

Toda persona con sobrepeso debe plantearse que es un problema de salud para él o ella y que todo problema de salud lo va a deteriorar. Todo sobrepeso de más de 5 a 8 kilos empieza a dañar el organismo.

 

El azúcar no debe ser catalogado como un alimento, sino como una sustancia adictiva. Y no es el dulzor, es el azúcar refinado lo que produce esta adicción, porque la persona que come azúcar y la deja de comer comenzará a sufrir del llamado síndrome de abstinencia.

 

Las emociones son muy difíciles de controlar para los seres humanos… angustias, miedos y un gran etcétera; por lo tanto, es vital lograr un equilibrio y unos hábitos alimenticios saludables”.

 

Rafael Arciniegas

Médico psiquiatra y obesólogo

@arciniegas1 /nutri.body02

 

 

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